"Dos puntos que se atraen, no tienen por qué elegir forzosamente la recta. Claro que es el procedimiento más corto. Pero hay quienes prefieren el infinito.
Las gentes caen unas en brazos de otras sin detallar la aventura. Cuando mucho, avanzan en zigzag. Pero una vez en la meta corrigen la desviación y se acoplan. Tan brusco amor es un choque, y los que así se afrontaron son devueltos al punto de partida por un efecto de culata. Demasiado proyectiles, su camino al revés los incrusta de nuevo, repasando el cañón, en un cartucho sin pólvora.
De vez en cuando, una pareja se aparta de esta regla invariable. Su propósito es francamente lineal, y no carece de rectitud. Misteriosamente, optan por el laberinto. No pueden vivir separados. Esta es su única certeza, y van a perderla buscándose. Cuando uno de ellos comete un error y provoca un encuentro, el otro finge no darse cuenta y pasa sin saludar."
El Encuentro, JJ Arreola


Bueno pues... yo te saludo. Bonito blog.
Publicado por: Alberto Viadas | jueves 6 de abril de 2006 en 8:13
Me encanta Arreola, me hizo recordar un hiperbreve de los suyos que me fascina:
Un cuerpo claro se desplaza limpiamente en el cielo. Usted enciende sus motores y despega vertical. Ya en plena aceleración, corrige su trayectoria y se acopla con ella en el perigeo. Hizo un cálculo perfecto. Se trata de un cuerpo de mujer que sigue como casi todas una órbita elíptica. En el momento preciso en que los dos van a llegar a su apogeo, suena el despertador con retraso. ¿Qué hacer? ¿Desayunar a toda velocidad y olvidarla para siempre en la oficina? ¿O quedarse en la cama con riesgo de perder el empleo para intentar un segundo lanzamiento y cumplir su misión en el espacio?
Conteste con toda sinceridad. Si acierta le enviamos a vuelta de correo y sin costo alguno, la reproducción del cuadro que Marc Chagall ha pintado especialmente a todo color para los lectores interesados en el tema.
(inspirado, dicen, precisamente en un cuadro de Chagall)
Publicado por: Jorge | sábado 8 de abril de 2006 en 10:32
Y en el fondo, lo que importa es no encontrarse. Viven en ausencia el uno del otro. No, es que no se vean, es que no quieren verse. Simplemente prefieren ansiarse que tenerse... básicamente porque no sabrían que hacer el uno con el otro... aparte de soñarse. Sobreviven sin pedazos de sí mismos porque no saben ser completos.
Vagan... porque no saben andar.
V.
Publicado por: Vassago_ | martes 11 de abril de 2006 en 1:19