Una vida entera intentando recordar de dónde vengo. Una vida entera y lo cierto es que nunca recordaré nada, porque nada hay antes que yo. Soy un sueño que nació de otro sueño que nació de otros mil. Una vida entera ansiando un origen, una raíz a la que aferrarme y descansar, por fin, de no ser nada. Llevo siglos esperando que alguien decida no irse jamás, para poder permanecer y olvidarme de que, en realidad, no existo.
Ella me guardaba en una caja de cartón que olía a lavanda recién cortada, entre papeles de seda arrugados, encajes, postales amarillas y lágrimas de cristal que coleccionaba desde siempre. Cada vez que abría la caja y me dejaba salir, su cara se iluminaba y sus manos, frágiles y temblorosas, se tornaban firmes y cálidas. Magia. Yo solo tenía que posar mis patas y entonces ella me subía hasta sus ojos y me regalaba un reflejo de mí. Qué raro y qué feliz me sentía mirándome a un espejo…
A pesar de lo que se comentaba en los pasillos, ella era tierna. Lo era, pero ellos nunca lo supieron. Ninguno de los que tenían que cuidarla quiso saberlo. Sólo yo disfrutaba de su mirada. Cada vez que me miraba, ella me vestía de colores distintos y me acariciaba con extrema dulzura, suavizando mis aristas y mis escamas rugosas, endurecidas y grises. Me dejaba llevar escuchando su voz. Me hablaba y cantaba en susurro, sólo a mí, aunque sé que lo hacía para no olvidarse de hablar. Por eso yo ronroneaba y me deslizaba en su sueño haciéndome imagen, suspiro, instante real para que no se fuera y quedarme. Yo, ronroneando. Quién iba a decírmelo.
No tuve que ganar ninguna batalla para ganarla a ella. Fue tan fácil. Tan sólo tenía que estar atento. Estar. Yo era su salvación, su punto de referencia. Su romper batas blancas y medicinas. Su retorno a la vida. Esta vez la batalla era de ella y yo sólo era su historia, su memoria. La que poco a poco estaba olvidando.
Ha sido mi última existencia. Ahora necesito a alguien que busque un dragón. Un dragón al que aferrar sus sueños. Pronto abrirán la caja y ella no estará para mirarme.


Yo he encontado uno.
Si te sirve este...
http://psicoblog.host.sk/dragon.gif
Publicado por: Rober | sábado 4 de marzo de 2006 en 16:17