Clavada
Me he quedado clavada en un punto. Un absurdo punto de mirada. Aparentemente infinito. De esos que se posan a medianoche entre el sueño y la pared, bloqueando límites y nublando el resto.
Y ahora sólo espero. Quedo abocada a la imagen del espejo roto en pedazos de mí, a escondidas, con el contexto desaparecido en el precipicio de una grieta en mi entrecejo. Interior de desencanto.
Y no es de hoy. Ni tampoco de ayer. Este viejo conocido que me golpea silencios cada vez que me visita... sabe a rancio.
Pero aún queda una batalla...


