Tenías razón, Guillermo.

El sentimiento más poderoso no es el amor.

Es el miedo.

Por cierto... se te extraña por aquí...

En conglomerado

... dormir poco desayunar salado con café cantar bailar en la cocina conversar besarte en la calle mirar cuadros el primer disco el primer concierto compartir cigarros que me busques pasear bajo la lluvia machacar charcos escribir en servilletas y olvidarlas para otros trabajar entre risas mis amigos comer pipas y llorar con películas cambiar los muebles de sitio intercambiar secretos los libros comer desnudos los viajes sin planificar el regreso por el camino más largo escuchar los lápices de colores tú entre mis cosas secarme el pelo boca abajo chocolate caliente con brandy los regalos que no son comprados los regalos que no me compran olvidarme del reloj los gestos cómplices y furtivos saquear papelerías pintar las frases con doble sentido el juego tocarte si no te lo esperas ir contracorriente sorprender sorprenderme invitar a mi mesa a quien no encuentra sitio conocer y de nuevo escuchar el sexo la caricia los tulipanes un penúltimo café el antiguo café la música en vivo escribir lo que jamás leerás la seducción a distancia traspasar el límite sentir que tengo lo que no ato aguantar la mirada a los ojos sonreír escribir sin pensar la casa que no es cárcel la casa abierta a todos la piel mapas imaginarios respeto los puntos de inflexión tu boca la soledad voluntaria las voces graves el reencuentro atemporal echar de menos días grises las chimeneas los peces altamar mirarte durmiendo el recuerdo sin fotografías el mensaje en el trabajo mojar pan en la salsa la pimienta las espirales y los trapecios áticos abiertos al cielo espiarte en lo que escribes mirar de lejos estar sin que me veas siempre la música la libertad pisar hojas secas el frío la palabra la noche el abrazo...

La promesa tardía

Desde el más allá del muy adentro todo se ve diferente. Incluida esa manía de luchar contra sí mismo. La permanente disconformidad por la que transita, como revulsivo para seguir explorando en la palabra y en la carne viva. Eso, hasta que llega la frenada en seco. La de las noches en las que la luna le envuelve, le embauca y le atrae hacia sí para derrumbar todo lo que ha construido. Pero él es un nudo de arterias, una maraña de capilares que laten sin parar sacrificando su propia materia, hasta la última consecuencia, por dar a luz mundos nuevos a partir de otros mundos anteriores que estaban hechos pedazos. Se hace humo de sílabas, de terminaciones nerviosas, se aloja entre los pliegues completamente desnudo de sí y adopta la dolorosa soledad del vagabundo en tierra de nadie, vanidoso chatarrero de esas emociones que a uno se le incrustan hasta la médula cuando las lanza al aire en grafía de dardos.

Es piel y es voz. Y casi siempre, cascarrabias. Aunque llora cuando escucha a Bartoli.

Total: imperdonable.

Pues sí, me gusta... y además me pone contenta, que falta me hace hoy...

Miyavi - Selfish Love

Miyavi - Are you ready to Rock?

Miyavi - Señor, señora, señorita

Miyavi - Hi No Hikari sae todokanai kono basho de ft.SUGIZO (con subtítulos de Alejandro Muñoz... para enterarnos de algo...)

Deshielo

Es obvio que éstas son noches de calles vacías que se diluyen en olvido. Si me fijo, paradójicamente el deshielo va congelando los pasos que todavía tú y yo no hemos dado. A la vez llueve y el torrente baja por la avenida como una inmensa lágrima que amasa y empaqueta basuras y esqueletos. Recuerdo cuando llorábamos juntos en sincronía de reloj de nieve. De nieve, sí, porque entonces todo era frío. Todo, salvo el pequeño instante imaginario entre tus muslos.

Pero hoy nada se salva. Y ahora la lágrima devora los adoquines, se quiebra y satura las grietas que encuentra a su paso, ahogando así la luz y el aire de las alcantarillas. Las ratas saltan intentando escapar y yo sigo con los dedos el ritmo del número, mientras miro desde la ventana el vendaval que se levanta en espirales...

... sin dejar de pensar en lo que puede significar todo esto.

Equilibrista M.

Otro día en el mundo. Vetusta Morla

Cualquier cosa que pueda decir sobre ellos, está de más.

Sólo disfrútalo.

Tears_became_diamonds_jandira_git_4

[...]

No tengo cárcel para ti en mi ser.
Tu libertad te guarda para mí.
La soltaré otra vez, y por el cielo,
por el mar, por el tiempo,
veré cómo se marcha hacia su sino.

Si su sino soy yo, te está esperando.

Pedro Salinas, "Dame tu Libertad"
Foto: "Tears became diamonds", Jandira Gitirana Praia

Esferas y pompas de jabón. La palabra se rompe en medio del adiós. Tú sigues buscando lo que no poseo y en el umbral del silencio todo se hace maraña. Aún eres transparente de materia y a mí ya sólo me queda provocarte. Hoy me ciño a lo que tengo: fotos veladas y recuerdos que exprimo con rabia por si sangran y ahogan, en el rojo, el deseo de tenerte. Demasiado tiempo para acabar contigo. Para borrar toda la ausencia de ti que me empapa.

Tal vez deberías mirarme por encima del hombro y por debajo de la cintura. Así sería más fácil.

Era volar. Amanecer desnuda de angustia al calor de los pliegues. Era la desgana de vestir armadura y escudo. La carne viva voluntaria. Era amar y vivir abandonando la ceguera del no sentir por no sentirse herida.

Las ventanas se cierran y empieza el bailoteo de las cosas huecas. De lo intrascendente a lo que te agarras para no verte vacío. Las batallas son un buen pasatiempo cuando nada llena lo suficiente. Y huyes de la realidad hacia la realidad paralela que tú mismo te has creado, alrededor de esa confusión reconfortante donde tu espada difumina su empuñadura. Y los daños colaterales son dogmas. Ignorante. Eso no importa en un sueño que ya no puedes soñar. No dejas vivir ni vives. Porque ahora ni siquiera eres tú.

Lástima. Estás encadenado y, además, lo sabes.

Equilibrista M.

  • (foto:carlos pereira)

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